sábado, 21 de febrero de 2009

"La mejor parte"


Una densa nube, con un suave y delicioso olor, adoraba al Señor, a él puesto en el altar como pan que se parte y se da a todos.
Una densa nube, con suave olor; me transportaba a mis más profundo sueños, a aquello que siempre he pensado para mi futuro; un futuro que no es para nada incierto, solo que se va construyendo poco a poco; y mientras pensaba eso, mis mente y mi cuerpo volvieron al reclinatorio donde me encontraba arrodillado y desde allí comprendí que la única manera para lograr cumplir lo que se propone es estar a los pies del maestro.

Pero, que difícil resulta ello, ya que, en muchas oportunidades uno se cansa de escuchar, de quedarse arrodillado, de quedarse en la contemplación o de quedarse en los pies del maestro. Solo espero que el buen Dios, me diga que “he escogido la mejor parte”.

viernes, 13 de febrero de 2009

Silencio y soledad

En uno de los templos parroquiales, de Bogotá, en una de esas sacristías, estaba escrita la siguiente frase, la cual se leía apenas se ingresaba a este lugar y dice así: “Aprovecha el silencio y la soledad para ser dueño de ti mismo”; no recuerdo el nombre del autor y creo que es anónima, pero ello no nos interesa en este momento, nos interesa más lo que dice la frase,

¿Qué es el silencio?, una excelente pregunta para aquel que quiere aprender a hacerlo; yo lo definiría algo así: momento en el cual nos transportamos de esta realidad, a otra donde solo se encuentra tú y el creador de lo existente, Dios. Lo más seguro es que mi definición quede algo pobre, sin embargo la he descubierto así, especialmente en los momento en los cuales quiero mirar mi realidad desde otra perspectiva; pero surge un pequeño problema y es que cuando estamos en un profundo silencio reflexivo y meditativo, siempre, particularmente, vendrán a nuestra mente imágenes o canciones que nos harán devolver de inmediato a la realidad que abandonamos por un instante.

De lo anterior surge la siguiente pregunta: ¿Cómo hacer un profundo silencio? Con el fin de que no sea un momento, sino una larga estadía; pues, no he descubierto una respuesta total, pero sé que empezaría por aprender a escuchar y así callar para poder hacer silencio donde alguien más nos hablará, es toda una dinámica.

Dejemos hasta ahí lo del silencio, la pregunta se refiere ahora a: ¿Qué es la soledad?, yo no la entiendo como el sencillo hecho de estar solo, hablando físicamente; lo veo más como un momento privilegiado para aprender a hacer silencio, como si fuera un desierto en lo cual solo se pude escuchar la puesta del sol o la brisa que sacude la arena y que allí pueda suceder lo del profeta Elías quien en una brisa de viento descubrió la presencia de Dios, quien transforma nos conoce y nos da las herramientas para ser más dueños de nosotros mismos.

sábado, 7 de febrero de 2009

Dos manos


Dos manos que se unen,
dos fuerzas que entran a jugar;
una de ellas haciendo más fuerza
para que el otro no caiga.

Uno estira la mano para sujetar al otro,
el otro toma la decisión de tomarlo fuerte,
uno lo ayuda subir poco a poco
y al llegar se dan un fuerte abrazo;
porque el otro esta salvo.

Dos manos que dan una nueva oportunidad de vivir,
dos brazos que se unen para renovar una esperanza.
Señor, gracias por siempre estirar tu mano,
gracias por quererme tener a tu lado
gracias Señor

jueves, 5 de febrero de 2009

No tengaís miedo


“No tengáis miedo”, esta es una de las frases que resuena constantemente en los evangelios, especialmente en los pasaje bíblicos que se refieren al llamado o a situaciones muy particulares que vivían los doce apóstoles con Jesús.

Juan Pablo II, en su pontificado, también hacía varias alusiones a esta frase, especialmente cuando se dirigía los jóvenes; a no tener miedo a abrir las puertas y la vida al Señor. Jesús decía esta frase en todos aquellos momentos en los cuales, sus apóstoles se habían olvidado de que él estaba con ellos; seguramente en nuestras vidas y, en muchas ocasiones, hemos olvidado que el Señor esta con nosotros bendiciéndonos y acompañándonos, que no nos deja solos.

En nuestra vida cotidiana, sentimos temores y sustos por muchas cosas, por ejemplo, por nuevos retos, por momentos en los cuales uno se siente solo y simplemente se pregunta el por qué de todas aquellas situaciones, cuando uno cree que no puede, cuando las cosas nos salen bien, cuando llega la duda, en fin; además, muchos tenemos la particularidad de mirar el pasado con miras a cambiarlo cuando ya no se puede, solamente nos queda el presente y partir de este para construir el futuro, que nos es incierto, cada uno sabe que es lo que ha construido para ello.

Pero, la esperanza no defrauda, en los momentos más oscuros siempre esta la mano de aquel hermano, amigo, que la extiende para levantarte, que ante las tristezas y las alegrías siempre esta ahí contigo, personas que Dios ha puesto en nuestro camino y de las cuales se vale, él ,para decirnos que no hay nada de que temer.

Aunque, en muchas ocasiones a lo que le tenemos miedo, alo que nos asusta y a lo cual solo le encontramos una solución y es arrodillarnos ante el Señor, solamente para pedirle más fuerzas, pero también para agradecerle desde el corazón por aquellos que él mismo ha puesto en el camino.

Cuando escribía todo esto, solo quedaba admirado de la grandeza de Dios, que aunque los miedos estén ahí, él también esta ahí, llamando un domingo para ver como estás y desearte suerte en esa nueva semana.

sábado, 31 de enero de 2009

En conmemoración...



Hoy la iglesia celebra la fiesta de Don Bosco, un Hombre que vivió en Italia, que descubrió la voz de Dios en su corazón, Voz que lo llamaba a servirlo especialmente en el trabajo a los jóvenes pobres y más necesitados. La bella experiencia que sintió a los nueve años, cuando el Señor se le revela y le indica que la misión de él es educar a jóvenes, misión que cumplió hasta su último momento.

Además, Don Bosco se convirtió para ellos en padre, maestro y amigo; alguien en quien podrían encontrar un apoyo, o sea, Don Bosco vivió amando su misión. Recuerdo con gran cariño muchas de sus palabras especialmente una que dedicaba a sus jóvenes, ésta es: “hasta mi último suspiro será por ustedes mis queridos jóvenes”, Don Bosco da a conocer con esta frase, que iba a hacer todo lo que él pudiera, con la ayuda de Dios, para cumplir la misión que él le había encomendado; que bonito sería pensar y decir esta frase, dar todo por cumplir aquello que tanto soñamos, no reservarnos, ni hasta el último suspiro.

Por otro lado, este gran santo se confió al amor maternal de María, aquella mujer bellísima, de resplandor que embellecía toda la creación y que tranquilizaba a todos sus hijos; especialmente bajo la advocación de la auxiliadora de los cristianos, tal fue la confianza de este hombre en la madre de Dios que también en algún momento de su vida diría: “todo lo ha hecho ella”.

En fin, hay un sin número de buenas enseñanzas que podríamos escribir de Don Bosco, pero quiero resaltar la fuerza de este hombre por cumplir lo que se le había propuesto, no le importaron las miles de dificultades que en un momento dado se le presentaron, las pasó teniendo su mirada en “el nuevo sol que nace de lo alto”.

Dios nos ha llamado para cumplir una misión específica, a todos nosotros, misión que hay que ir alcanzando, con la certeza de que no será sencilla, pero con la confianza de que el buen Dios está con nosotros; no me queda nada más que decir, solo puedo decir: Feliz fiesta de Don Bosco.

viernes, 30 de enero de 2009

sueño


¿Qué son los sueños?, algunos responderían diciendo que son premoniciones o predicciones del futuro, actos que se realizan especialmente cuando el cuerpo (físico) descansa; pero antes de seguir definiendo permítanme hacer una aclaración, los sueños a los que yo me refiero son a las aspiraciones, metas, proyectos que se han tenido y que se tienen en mente, para llegar a la felicidad del sueño cumplido.

Con seguridad lo anterior nos ayuda a darle otra perspectiva a los sueños o aspiraciones. Muchas veces cuando éramos niños y ahora como jóvenes o adultos pensamos en cambiar el mundo, en crear sociedades más justas y más humanas y de algunos otros cambios para mejorar algo del entorno que nos rodea, y estos eran los sueños que con seguridad aún perseguimos y que siguen guardados en nuestros corazones. La idea es alcanzarlos y por eso lo asemejo con una estrella que se dista lejos, pero que en muchas oportunidades no es tan lejana como pensamos; y no solo están los sueños anteriormente mencionados, también desde el ámbito profesional o personal, y por medio de ellos podremos conquistar aquellos que son más grandes; pero empecemos, pues, conquistando los sueños profesionales o personales que, sin lugar a dudas, aportarán una valiosa herramienta para nuestra realización de personas, o sea, ser lo que siempre hemos deseado.

Sin embargo, hay unos parámetros para que los sueños tengan mayor posibilidad de cumplirse y uno de ellos es entender y reconocer la realidad en la cual estamos situados, o sea, tener los pies bien firmes sobre la tierra; el segundo de ellos es que los sueños vayan encaminados a un bien común, bien que no debe pisotear la dignidad del hombre, sino su promoción.

Además, para alcanzar los sueños hay que luchar; viene a mi mente la canción combatiente del grupo maná; el combate de los sueños es uno que toca enfrentar con dedicación, con optimismo y con actitud positiva, no quiero parecerme al Señor Linares con esta última; pero si debemos ser fuertes para que podamos persistir y logar tomar con nuestras manos la estrella que en la noche brilla, para alumbrar la oscuridad y que en la mañana se une a otras tantas para dar vida y un rayo que divisa mientras corta la niebla de la mañana, contemplando el espectáculo de ver a un hombre feliz por haber alcanzado la estrella .

Por lo tanto, esforcémonos por alcanzar aquello para lo que fuimos creados, o sea, alabar a Dios con nuestra vida siendo felices en aquello que siempre hemos soñado y que con alegría y orgullo se pueda decir lo he logrado. El evangelista Marcos en su capítulo décimo, narra la bella historia de un hombre que Jesús cura y logra llegar a donde estaba él, porque la gente le gritaba “Ánimo, levántate, que te está llamando”(Cfr. Mc 10,46-52), que esas palabras resuenen en nuestro corazón en todos aquellos momentos en que sientas desfallecer. No dejemos de soñar, porque de sueños cumplidos se fortalece el hombre.